febrero 18, 2010

Sobre el descuido del blog y esas cosas que deben admitirse

Sí, lo sé. He descuidado infinitamente este blog. De cierto no sé si alguien extrañe la falta de escritura de un servidor, pero eso sí, de alguna forma, me he sentido en deuda. Después de "tanto" tiempo de postear "tanto", como ustedes seguramente ya han notado, mi actividad ha disminuido gradual pero drásticamente. Entiéndase, la vida de un servidor público es siempre complicada y ajena a los tiempos que uno se encargó de organizarse previamente.

En fin, me he propuesto la meta de -al menos- publicar algo al mes. Pensé que podría una vez a la semana o una a la quincena, pero siendo realistas, se me dificulta mucho y la verdad es que, por lo mismo, han habido muchas posteos bastante insignificantes por no decir chafas. Sólo por cumplir la cuota imaginaria, caí en la tentación de poner cosas sin estar en momentos de verdadera inspiración. Ante lo que sólo me queda pedir y pedirme disculpas.

Así las cosas, habré de hacer lo posible por postear una vez al mes, algo verdaderamente interesante y/o valioso.

Dentro de esta serie de confesiones y justificaciones, debo decir que mi vida ha sufrido mucho vuelcos, de esos intensos e incontrolables, de esos azarosos y misteriosos. Sólo sé que me siento distinto en muchos aspectos y solemnemente paciente ante las cuestiones implícitas en la vida. Es un sentimiento sobre el que habré de elaborarles más adelante. Por hoy lo siento nada más. Y, seguramente, no necesita explicaciones, porque la claridad de su presencia me agobia, así como me alienta. Es algo extraño. Está involucrado con la aparición de alguien y con la eventual despedida, pero también lo está con respecto a los tiempos, a los cambios y a las necesidades variantes de un nuevo Yo, que se entremezcla con la voluntad vaga de quien ya sólo procura sostenerse ante un inmenso nubarrón de incertidumbre.

Por lo demás, todo bien.

enero 17, 2010

Un fragmentito de Morir en el Golfo

A las doce del día siguiente, de acuerdo a lo planeado, regresó la caravana de prensa a la ciudad de México. No aparecieron por mi cuarto Rojano ni sus expedientes. La caravana de prensa: el largo festejo de información y dinero con que la nación inventaba cada seis años a su presidente. Siete u ocho meses para amplificar voz y voluntad, rostro y gestos del candidato, su inocencia en el desastre precedente, su patriotismo en el arreglo que vendría, su paso triunfal por cada pueblo, registrado en cada periódico, en cada emisora radial, en cada pantalla televisiva, hasta formar con la suma la efigie mayor, nuevamente mitológica, del presidente de México.

Héctor Aguilar Camín, Morir en el Golfo.

Con eso me basta

Nadie, hasta hoy, me había dicho algo tan profundamente sincero. Gracias.

"Con eso me basta..."

:D

diciembre 27, 2009

Pasa de todo

Hoy, el regreso de mi viaje me resultó tortuoso hacia el final, pues el tránsito era tal que íbamos a vuelta de rueda. En el ocio, pensé en algo que seguramente (aunque no me consta) ustedes también ya han pasado. En el mismo momento en que lo piensas, está ocurriendo de todo en el mundo.

Mientras lo pensaba y mientras ustedes leen esto:

Alguien en el mundo nace. Alguien muere. Alguien ríe. Alguien llora. Alguien pierde una cosa valiosa. Alguien tiene relaciones sexuales. Alguien besa. Alguien abraza. Alguien corre. Alguien come. Alguien está en el cine. Alguien está en el teatro. Alguien lee. Alguien ve la TV. Alguien escribe su blog. Alguien investiga sobre una rara enfermedad. Alguien sueña. Alguien tose. Alguien gime. Alguien pelea a golpes. Alguien sufre dolor de cabeza. Alguien regaña. Alguien sube escaleras. Alguien baja escaleras. Alguien pinta. Alguien juega. Alguien piensa que algunos en el mundo están haciendo todo lo anterior y muchas cosas más.

Porque mientras yo lo pensaba y ustedes leen esto, pasa de todo en el mundo y, regularmente, pocos muy pocos nos detenemos a pensar en ese ínfimo detalle.

diciembre 22, 2009

diciembre 16, 2009

La Princesa y el Sapo


¡Gústome mucho! Deben verla.

diciembre 12, 2009

The Tudors


Oigan, qué buena serie me encontré en la tienda de DVDs. No es por nada, pero está muy bien. Digo, garantía son las actuaciones de Jonathan Rhys Meyers y Sam Neill; en general está excelente. Había escuchado algunas opiniones, siempre buenas, pero hasta ahora me consta. Mucha lujuria e intriga, obvio se ubica en el reinado de Enrique VIII. Sino la han visto, no dejen de hacerlo. Si sí, comentarios.

Besos. Los amo. Paz mundial. LOL.