Un año ya de Me Convierto en Marciano. Típico: Se fue volando el tiempo... Precisamente, hace un año descubrí la maravilla de poder comunicarles mis ideas a través de este medio del mundo contemporáneo, el blog. Y la verdad es que debo decir que me encanta, tanto así que ahora (lo que ya rondaba mi cabeza hace un tiempo) he decidido estudiar Ciencias de la Comunicación. Aunque definitivamente amo mi carrera, la Ciencia Política, siento que la comunicación es también parte esencial de mi vida y, bueno, en algunas de mis últimas materias politológicas, como Opinión Pública, Mercadotecnia Electoral y Comunicación Política, me di cuenta que la política aunada a la comunicación es lo mío. En fin, volviendo a, hoy festejo (y espero poder decir festejamos) un año de este blog que se pretende una onda "surrealista mágica". En el entendido de todo aquello que no merece razones de ser, de plantearse o de expresarse, pero me gusta hacerlo. Como dice el slogan: "Sea lo que sea y de todo un poco". Qué mejor forma de festejar esta fecha que con el video del que salió la idea para el nombre de este blog: Marciano de Molotov. ¡Feliz primer cumpleaños Me Convierto en Marciano!
abril 09, 2008
abril 07, 2008
Natalie's perfection...
Natalie Portman es la mujer más hermosa sobre la faz de la Tierra. Punto. Es un hecho. No admito otra verdad, que no sea ésa. También, cabe decir, es una de las mejores actrices de los últimos tiempos. Quedé eternamente prendado de ella cuando la vi en el papel de la puberta perturbada en la magnífica película de Luc Besson, El perfecto asesino (Leon: The Professional). Después, claro, su fama se catapultó al infinito al personificar a Padmé Amidala en la trilogía más reciente de Star Wars. Dos de sus últimos trabajos han sido de sus mejores: Closer y V for Vendetta. Creo que su actuación, junto a la de Javier Bardem, es la que salva del olvido a Goya y la Inquisición.Además, es una mujer tremendamente inteligente. Estudió psicología en Harvard. Es políglota; habla inglés, hebreo, francés, alemán, japonés y árabe. Ha realizado trabajos de investigación, que se han publicado. Está involucrada en temas como la protección de los derechos de animales, la defensa del medio ambiente y acabar con la pobreza, donde ha promovido el microfinanciamiento como una forma en que las comunidades pobres logren salir por medios propios de su situación. ¡Brillante! Su mejor amigo es Moby, el Dios de la Música. Sólo un error ha marcado su perfecta existencia: anduvo con el despreciable Gael García Bernal. Es una profunda creyente de recuperar los valores de la sociedad, en el sentido de recuperar la confianza en los demás, ayudar al prójimo y tener un sustento religioso en la vida personal para tener un parámetro de moralidad, que ofrezca una guía no sólo espiritual sino, también, para la vida cotidiana.
Definitivamente, es perfecta. Daría lo que fuera, lo que fuera, lo que fuera, por poder conocerla, simplemente. De lo
demás me encargo yo. Advirtió que pronto se retirará para poder convertirse en madre y dedicarle su vida a ello. ¿Existe una ínfima posibilidad de que quiera tener al próximo Presidente de la República Mexicana como esposo, compañero y padre de sus hijos? Si alguien puede contactármela, daría lo que fuera, lo que fuera, lo que fuera. Gracias a Natalie Portman sé que puedo esperar encontrar una mujer perfecta. El problema yace en que sea única. Si es así, debo, de algún modo, conocer a Natalie Portman antes de que muera (ella o yo, da lo mismo).
demás me encargo yo. Advirtió que pronto se retirará para poder convertirse en madre y dedicarle su vida a ello. ¿Existe una ínfima posibilidad de que quiera tener al próximo Presidente de la República Mexicana como esposo, compañero y padre de sus hijos? Si alguien puede contactármela, daría lo que fuera, lo que fuera, lo que fuera. Gracias a Natalie Portman sé que puedo esperar encontrar una mujer perfecta. El problema yace en que sea única. Si es así, debo, de algún modo, conocer a Natalie Portman antes de que muera (ella o yo, da lo mismo).abril 06, 2008
Un fragmentito de Todos tienen premio, todos
Ayer vi a Juana y Nemesio, el hijo del elotero, haciendo el amor sobre la taza del guáter, en el mercado. No saben. Luz y yo, sí. Primero, nos contemplamos desnudos bajo el mostrador, cuando el Maistro se ha ido. Luego buscamos qué hay de nuevo en nuestro cuerpo. Me empiezan a salir vellitos en los sobacos. A Luz se le está hinchando el pecho. Creo que le van a salir chiches. Después ella juega con mi pitirrín y yo le beso la pepa. Jugamos y jugamos hasta que me orino. Ella ríe. Cantamos un rato, nos dormimos y nos vamos. Pero ellos no saben. Hacen sus cosas rápido. Mi mamá tampoco sabe. Con mi papá, tal vez. Mi hermana, la que se murió, quién sabe. No lo creo. Era guapa, cuatro años mayor que yo. Mi papá llegaba borracho porque no tenía trabajo. Ahora me da gusto porque dicen que allá, en las Galletas, hay mucho que hacer.
Emiliano Pérez Cruz, Todos tienen premio, todos.
Emiliano Pérez Cruz, Todos tienen premio, todos.
abril 02, 2008
Varias ideas / Several ideas
1. ¡Mi Dios! Está haciendo un calor de la fregada. ¡Ándenle! Sigan contaminando, sigan permitiendo que la gente alrededor lo haga, sigan votando por quiénes no tengan planes ambientales. Para los que siguen con dudas del calentamiento global, nomás sientan el calorcito que ha estado haciendo; parezco sopa 20 de las 24 horas del día, me deshidrato y canso más rápido en el gym, manejar se ha vuelto un martirio a toda hora. Hoy, en la reunión de Consejo Político, me moría de calor en un auditorio abarrotado por 250 personas y eso que el techito está alto, ¡qué si no!
2. Ahora sí, de plano, el Peje puede catalogarse abiertamente orate. Vi lo sustantivo de su entrevista con Loret de Mola (a quien no aprecio por su "capacidad periodística" en lo más mínimo, y eso que es itamita), y bueno el tipo maneja un nivel de cinismo bárbaro. No porque algún político no lo sea. De hecho, es endémico a la política en gran medida. Se puede ser abiertamente cínico (lo cual sólo queda para el académico del tipo estéviano) o prudentemente cínico (es decir, sin admitir que lo eres, pero siéndolo en los hechos). No sé, el caso es que hace dos años Peje escribió un librito de campaña, donde sugirió la inversión privada (eso sí, nacional) como estrategia para fortalecer a PEMEX, y ahora dice que ¡no lo dijo! Lo peor es que se lo demuestran y él dice que no. Y le piden explicaciones, motivos y dice simplemente NO. Ni siquiera se toma la molestía de generar un argumento para darle la vuelta a lo que dijo antes, ni siquiera se esfuerza por negar con elegencia o sugerir que se equivocó. No, sólo repite como loquito la palabra "no". Incluso admitiría que dijera "es que, antes, pensé que sería presidente, pero ahora que estoy en la oposición quiero que se les pudra el tamal, así que no a la inversión privada". Pero ni eso, carajo. Orate, definitivamente.
3. Hugo Sánchez se fue, como dice mi padre, a lavar sus teleritas. Por pecar de hablador. Y lo peor, unió en la misma mesa de debate a Javier Alarcón, a José Ramón Fernández y a Carlos Monsiváis para despotricar (en distinto tenor y forma) contra él. ¡¿Adónde va este mundo?! ¿El programa? ¡El de Denise Maerker! ¿O sea, cómo?
4. Cada vez termino más convencido que eso de "izquierda" y "derecha" son bromas bien chistosas en la política mexicana. A lo mejor se debe a que nunca le puse mucha atención a Plaza Sésamo cuando mi abuela me ponía a verlo contra mi voluntad. Yo quería jugar, no ver TV.
5. Como ven, este "triposteo" se debe a que tendré una muy ocupada semana. Así que aprovecho pa' dejarles posts. Échense uno por día, no se excedan. Nos vemos por ahí del domingo.
P.D.: ¡Maravillas de posts en los blogs de mis queridos amigos itamitas! El de mi querida amiga, colega y líder de economistas, Nuria Valenzuela, me demuestra que la frivolidad es algo presente en todo itamita -admítanlo o no-, el punto: ir a comprar bras de Victoria's Secret a Washington le produce una emoción amplia. Mi comentario: ¡Tengo manos muuuy grandes, Nuria! El de mi querido amigo, matemático y quejón, Patricio Núñez, quien deja claro, una vez más, porque puede quejarse como ninguno al hablar de los nuevos pecados sociales. Cito su texto: "Esto representa todo un dilema moral para todos nosotros, gente de bien, y porque no, gente bien. Y es que, o sea, si le doy mi dinero a un pobre, pues entonces dejo de contribuir a la pobreza y dejo de acumular riqueza, pero entonces estaría contribuyendo a mi pobreza y él empezaría a acumular riqueza. Esto nos convertiría en un par de pecadores condenados a las eternas llamas del infierno." Jajaja. Mi comentario: Tan cierto como es. ¡Bravo a ambos! Sigamos por el camino del neoliberalismo... Digo, recuerden: Por una sociedad más libre, más justa y más próspera.
P.D.: ¡Maravillas de posts en los blogs de mis queridos amigos itamitas! El de mi querida amiga, colega y líder de economistas, Nuria Valenzuela, me demuestra que la frivolidad es algo presente en todo itamita -admítanlo o no-, el punto: ir a comprar bras de Victoria's Secret a Washington le produce una emoción amplia. Mi comentario: ¡Tengo manos muuuy grandes, Nuria! El de mi querido amigo, matemático y quejón, Patricio Núñez, quien deja claro, una vez más, porque puede quejarse como ninguno al hablar de los nuevos pecados sociales. Cito su texto: "Esto representa todo un dilema moral para todos nosotros, gente de bien, y porque no, gente bien. Y es que, o sea, si le doy mi dinero a un pobre, pues entonces dejo de contribuir a la pobreza y dejo de acumular riqueza, pero entonces estaría contribuyendo a mi pobreza y él empezaría a acumular riqueza. Esto nos convertiría en un par de pecadores condenados a las eternas llamas del infierno." Jajaja. Mi comentario: Tan cierto como es. ¡Bravo a ambos! Sigamos por el camino del neoliberalismo... Digo, recuerden: Por una sociedad más libre, más justa y más próspera.
Videos chuscos
Me reí con ellos. Ahora, espero, se reirán con ellos.
Mi querida amiga, comunicóloga y acalorada defensora ecológica, Paola Buenrostro, me los mostró en alguna de nuestras amenas charlas cibernéticas. He aquí "El Tengo Miedo", un tipo norteño que tenía miedo... Al final, ni borracho estaba. Chale. Luego incluyo el famoso video del niño chillón, porque perdieron los Pumas. ¡Chamaco! ¿Quién te manda irle a equipos pedorrones? Si quieres éxito, las Chivas te esperan con los brazos abiertos. Finalmente, el ya clásico video (éste no me lo mostró Paola, pero debe estar aquí, por supuesto) de Édgar, "El Ya Wey".
marzo 30, 2008
Oscuridad, primera parte.
Eran las ocho de la noche en la Ciudad de México. David había llegado de la universidad un par de horas antes, después de un largo día, en el que tuvo que investigar un gran rato en la biblioteca. Ahora estaba acostado en su cama, revisando su correo electrónico en su computadora portátil. De pronto, un apagón. David se molestó, leía el correo electrónico de un viejo amigo. Le decía que se vieran. Justo cuando iba a leer el sitio de la cita, se fue la luz. Soltó un suspiro. El silencio total de una noche sin electricidad. Incluso no había ruido en los cuartos aledaños de la vieja casona, que le servía de hogar en la capital. David era un estudiante de intercambio y vivía en una casa de estudiantes que patrocinaba el gobierno de su estado. Hacía unos segundos había mucho ruido: televisores encendidos, música a todo volumen en otro cuarto y la plática alejada de una pareja. Ahora, de repente, nada. Soltó un suspiro. Sólo unos minutos duró el silencio perturbador.
Los aullidos desesperados de los perros en las casas vecinas empezaron a oírse. David hizo una mueca de curiosidad. Aguzó el oído. Entonces, se oyeron gritos, muchos gritos. Desgarradores gritos que podían sentirse en las entrañas propias como fuertes ardores decadentes. Sirenas de patrullas y ambulancias rondaban por la ciudad para desaparecer repentinamente en la noche macabra. Golpes sordos de choques. Una explosión. Los gritos se acercaban, empezó a notar David. Empezó a asustarse. Un miedo descomunal comenzó a apoderarse de él. En ese mismo instante, escuchó cómo se abría el gran portón de la vieja casona. Y los gritos dejaron de ser lejanos. Los gritos estaban ahí. Al escuchar el primero, el de una mujer, se levantó de un salto. Cerró la computadora y la puso en el piso automáticamente. Ni siquiera pensó, reaccionó involuntariamente.
Hacía unos años, David había notado una tabla floja en el viejo y grande armario que estaba en su amplia recámara. De hecho, en aquella recámara podían alojarse hasta tres personas. Un tiempo, cuando él recién llegó a la capital, hubo otro inquilino en su cuarto, pero al acabar el semestre este muchacho terminó sus estudios universitarios y dejó solo en aquella recámara a David. Cuando eso ocurrió, David exploró el cuarto a sus anchas y notó la tabla floja en el armario, ahora que estaba más vacío que de costumbre. Entonces, se dio cuenta que en aquella tabla floja había un hueco lo suficientemente grande como para albergar a una persona acurrucada. Seguramente, en tiempos pasados, se usó aquel escondite para contrabando o algo por el estilo. Nunca más le volvió a prestar atención a aquel escondrijo.
De la nada recordó el viejo escondrijo del armario. Corrió hacia él y se metió, acurrucándose. Acomodó lo mejor posible la tabla, de tal forma que no se notara fuera de lugar. Su respiración era trepidante, pero de alguna forma pensó que, si quería salir de ésta, debía calmarse. Mientras lo intentaba, escuchaba más y más gritos por toda la vieja casona. Una especie de grullidos poco escandalosos, pero terribles, también. Hizo el esfuerzo magnífico del que no tiene otra opción y mantuvo su respiración al mínimo. Así fue que oyó abrirse la puerta de su recámara con un fuerte golpe. Escuchó pisadas. Grandes pisadas vacilantes, primero, y decididas, después. Alguien o algo buscaba en la oscuridad. Luego oyó un segundo par de pasos. Gemidos y grulliditos por aquí y por allá. David mantuvo la respiración. Rezaba. Rezaba inconcientemente. Cuando uno de ellos se acercó al armario, David sintió el miedo más grande de la vida. Una parte de él le pedía salir corriendo, la otra le exigía mantenerse quieto y en silencio justo donde estaba. Salieron de ahí.
Por varios minutos u horas, David nunca lo supo, estuvo ahí acurrucado. A veces tembloroso, a veces pensativo, a veces perdido. Nunca supo cuánto tiempo pasó. Seguro fue un día completo, porque vio un pequeño resplandor de luz por un tiempo y, después, nuevamente oscureció. Al principio, todavía se podían oír algunos ruidos. Oyó por algún tiempo un quejido dentro de la casona, pero con el tiempo el quejido se silenció. Cuando se terminó todo sonido en la casona, en los alrededores y en el mundo, David decidió salir de su escondite. ¿Qué había pasado? Una pequeña luz azul iluminaba interminentemente el amplio cuarto. Era su celular, tirado cerca del buró junto a su cama. Lo tomó y caminó hacia afuera.
Avanzaba por la casona a tientas. Sabía el camino. Un par de años en aquella casona lo tenían familiarizado. Mientras bajaba las viejas escaleras se topó con un bulto en el piso. Comenzó a llorar, llorar quedamente, sujetando el llanto en el pecho y manteniendo la compostura. Sintió algo húmedo en la pared y quitó la mano con horror. En el último escalón había un charco de algo que él no quería pensar qué era. Entonces alcanzó a ver un poco más, en la espesura de la noche, pues se filtraba algo de luz lunar por los amplios ventanales de la casona. Se asomó y notó por qué la luz lunar era tan tenue: espesas nubes cubrían el cielo y sólo dejaban asomarse brevemente la luna. Salió por el portón y vio el desastre en que estaba convertido todo. Automóviles chocados y humeantes. Cuerpos esparcidos por la calle, de humanos, perros y quién sabe qué más. Se dobló del dolor en el estómago y vomitó. Sollozaba quedamente. Sin soltar un sólo llanto, pues el miedo a ser escuchado (¿Por quién?) era mayor, caminó unas cuadras sin rumbo. Incluso, pensó en usar el celular, pero le dio miedo usarlo. Enfiló hacia la avenida principal más cercana. Atestiguó que estaba solo al llegar ahí. Todo mundo había muerto. ¿Qué había pasado? No había el menor rastro de electricidad por la ciudad. Era una ciudad fantasma. Recordó que su computadora portátil aún tenía bateria, pues también parpadeaba un foco al salir de su recámara. Su familia, sus amigos... Seguía sollozando quedamente. Quería respuestas, regresó por donde vino, rumbo a la vieja casona. En la oscuridad.
[Continuará.]
Jerr. Marzo 30, 2008.
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