octubre 10, 2007

Come into my world

Un muy bien logrado video musical. Por otro lado, nunca está de más poder admirar a Kylie Minogue.

octubre 07, 2007

Lectura dominical

Les voy a contar un secreto. No es algo escabroso ni incontable, más bien no se lo había contado a nadie hasta ahora. A finales del año pasado, reapareció en mi vida un personaje del pasado, alguien a quien quise mucho y aún lo hago, aunque en una forma distinta a lo que fue. En aquel entonces pasaba por un momento difícil y entendí (ya antes había tenido serias sugerencias de ello) que la vida no era casual. La susodicha persona llegó a mi vida y me dio apoyo moral, de ese que es invaluable en esos momentos. Entre sus esfuerzos por ayudar, me prestó el libro El búfalo de la noche de Guillermo Arriaga. Hacía poco que ese libro había sido publicado. La cosa es que el libro me encantó, pues llegó a llenar (en parte; mejor dicho, a dar cierto entendimento a aquel momento, también en parte y por alguna extraña razón) el vacío en que me vi inmerso entonces. Quizás Arriaga nunca ganaría un premio de literatura por este texto, dados los estándares que se acostumbran, pero es una muy buena lectura. De hecho, se convirtió en un libro predilecto y, para mí, eso no necesita explicaciones. Hoy, al buscar el dominical periódico en Sanborn's, lo vi ahí, en un estante: la cuarta edición del texto. Lo compré, porque quería tenerlo para mí (recuerden que mencioné me fue prestado) y la persona que me lo prestó, de repente, salió de mi vida. Sé que no ha salido del todo, sólo que ya no será tan fácil verla y contactarla. Sé que salió la película. No la he visto, porque pretendo mantener la imagen literaria que llevo en mi mente. Las películas suelen acabar con eso, regularmente. Hoy volví a leerlo como la primera vez y, por unos instantes, me perdí en la foto de la portada, la foto de esa mujer en aquel cuarto de motel. La imagen que, hace casi un año de que lo leí por primera vez, hizo brotar lágrimas de mis ojos y que, hoy, hizo que soñará con el ayer. Los dejo con un fragmento:

Cerré la llave de la regadera y todavía mojado me dirigí al cuarto. Miré a mi alrededor: quedaba todo y nada de ella: la toalla con la cual se había secado, botada encima del buró; las marcas de sus pisadas húmedas, desvaneciéndose en la alfombra; un cepillo para pelo olvidado junto a la luna del espejo y la cama revuelta donde horas antes habíamos hecho el amor.
Me senté sobre el colchón. En la sábana, a un lado de las manchas de sangre, Tania había escrito con plumón negro: "te amo más de lo que crees".
Desgarré la sábana valiéndome de los dientes y me llevé el trozo de tela con su sangre.

Guillermo Arriaga, El búfalo de la noche.

octubre 06, 2007

Creo que fue así

Creo que fue así. Ahora ya no lo recuerdo tan bien como hace unos meses, a lo mejor semanas. Simplemente sé que ocurrió, pero ya no sé que tan bien podría recordar los matices. La cosa es que amé, odié y ahora lo recuerdo. Hoy en la mañana, mientras me bañaba, recordé a aquel joven del que me enamoré hace más de un año. Fue algo verdaderamente fugaz. Todavía hoy me preguntó cómo fue posible que yo tuviera una relación así a estas alturas de la vida. Y es que uno nunca decide en esto, se deja llevar y ya. “¡Estúpida! ¡Estúpida!”, me dije a mí misma muchas veces. El caso es que me enamoré de un chico diez años menor a mí. Diez años menor a mí. Mi mejor amiga, la muy tonta, se asegura de recordarme que no eran diez, sino nueve. Bueno. ¡Qué más da! El caso es que era un niño y yo una estúpida pensando que era divertido, primero, y que amaba como jamás lo había hecho, después. Efectivamente, fui una estúpida. No sabía en lo que me estaba involucrando y no pensé en lo que podría ocurrir. Sólo fue y ya; así es esto del amor, siempre lo he sabido. Al menos lo supe desde la primera vez que me rompieron el corazón y otras cosas. La cosa es que lo he sufrido desde entonces y, según yo, no lo he logrado olvidar.

Todo fue tan intenso. Él entró, después que yo, a trabajar a la oficina. Hacía sólo un par de semanas que yo acababa de entrar a trabajar ahí, pero mal que bien ya me había entendido con mi entorno y los compañeros. Me sentía satisfecha de haber logrado el puesto de gerente en la empresa y todo salía como quería. Realmente me había enfocado a tener la más exitosa de las carreras profesionales y lo iba logrando. Eso, desde luego, influyó en mi vida personal, pues, al cabo de los años, me encontré sola sentimentalmente. Al principio no era difícil lidiar con ello. Soy una mujer guapa y nunca ha faltado quien muestre interés en mí. Al principio, los hombres me seguían aún. Mis amigos de la universidad me invitaban a salir y yo todavía me daba el lujo de decir no. Con el tiempo esto cambió. Perdí contacto con los de la universidad, cuando me fui a hacer una maestría a Europa. Ahí tuve un amorío casi casual con un español que, en un par de semanas, ya no quiso saber de mí. Así como así. Tan sencillo como usar una prenda un par de días, sentir que no te ajusta muy bien y mandarla al rincón del clóset. En este caso, me mandó a otro lado. Cuando volví a mi país, me encontré con que todos los hombres, que me parecían atractivos, estaban ya casados (y en la mayor parte de los casos con mujeres por las cuales yo no daría ni un peso). No me preocupaba aún, porque imaginé que nada le sería negado a una mujer única como yo. Los años pasaron y me encontré sola. Los fines de semana, cuando estaba sola en mi apartamento, lloré incontrolablemente tantas veces. Recordé mi época de la adolescencia cuando la urgencia de tener un pareja es tan grande. Claro, cuando uno es joven y descubre los asuntos del amor se vuelve aficionado de por vida. Como en toda afición, al principio no puedes dejarla de lado. Debes saciar eso de algún modo y no puedes estar dos semanas sin alguien a tu lado porque sientes que se te acaba el mundo. Después, uno va madurando y se da cuenta que hay otras cosas, y que no todo es tener a alguien ahí necesariamente para que te llene. En aquellos días conocí a este joven y me hizo recordar tanto mi época de adolescente. En un inicio, él moría por mí. Hombres. Siempre lo hacen. A veces parece que no sienten nada y otras que sienten todo. A veces quieren dar la vida por una y a veces quieren sólo pasar la vida con una. A veces nos hacen felices y la mayoría de las veces nos hacen sufrir tanto. Es que no entienden, pero eso sí: nosotras somos las culpables.

Un día él se acercó a mí de una forma distinta. Hasta entonces, habíamos mantenido una muy amable relación de trabajo, pero nada más. Me caía muy bien y algo en aquel chico de veintitrés años me atraía, aunque nunca me planteé nada más. Siempre me pesó el hecho de tener treinta y dos años, lo cual implicaba llevarle nueve años de vivencias, experiencias y madurez. Pero, un día él se acercó a mí de una forma distinta. Me tomó por la cintura, acercó su boca a mi cuello y lo besó. Sentí que mi vida empezaba ahí y terminaba en un remolino de deseo reprimido por mucho tiempo. Yo volteé y lo besé. No me arrepiento de lo vivido a su lado.

Eventualmente, cuando todo parecía indicarme que no debía seguir, le dije que debíamos terminar. Era algo que me dolía en el alma, más que nada en toda mi vida y, sin embargo, tomé la decisión. A pesar de que, gracias a él, me sentía más joven y llena de vida, con un excelente humor cada día, con una sonrisa en mi cara, con un entendimiento de los vaivenes de la vida, tuve que dejarlo. Por él y por mí. Así lo pensé. Traté de obviar muchas cosas, pero la verdad es que cada quien estaba en distintos momentos de vida y mejor era que todo fuera como debía ser. Me suplicó porque no me fuera de su lado. Lloró, rogó y sufrió. Me dolía tanto verlo así, pero me tuve que hacer la fuerte y no complicar más las cosas. La verdad es que a mí también me dolía y no estaba muy convencida de lo que estaba haciendo. Sólo fue una corazonada la que me guió aquella vez. Fue un mes de estira y afloje, hasta que lo mandé al diablo un día, para que entendiera finalmente. Sufrí tanto su ausencia. Cada uno de los siguientes días me cuestionaba mi decisión y moría de ganas de llamarle y preguntarle “¿Cómo estás?”. Pero no lo hice, por su bien, debía dejarlo ir. Estaba tan deprimida. ¿Cómo podía haberle deshecho su vida? Él me lo había dicho: su vida era yo.

Con el tiempo me enteré que, a las dos semanas de terminar, él ya andaba con una chica de veinte años. Y su vida, dos semanas antes, era yo. Sí, claro. Ayer me lo encontré y me dijo que, tras este año y meses, se da cuenta que yo soy el amor de su vida, pero que eso no implica que no sea muy feliz junto a su novia actual (pequeño detalle). Hoy, al enjabonarme en la ducha, lo recordé con una fría sensación de odio, pero con una exaltación en el vientre y una presión en el pecho en los que no puedo dejar de pensar. ¿Qué significan?

A mis amigas.
Jerr. Octubre 6, 2007.

octubre 04, 2007

La Casa de los Dibujos

Dado que estamos destapando muchas cloacas (por la falta de ideas, quizás, he de admitir), es tiempo de destapar un programa que, la verdad sea dicha, era muy divertido, pero tremendamente vulgarzón. En fin. La Casa de los Dibujos se llama. Como conozco la fresez de muchos de mis lectores, advierto que el siguiente video tiene mucho lenguaje soez, así como expresiones sexualmente explícitas. Nada extremo, sólo es una parodia, pero más vale dar este tipo de indicaciones antes de recibir reclamaciones. Para mí es una excelente representación sarcástica sobre los dibujos animados y, sobre todo, los reality shows. Los reality shows son maravillosamente surrealista-mágicos, cabe decir. Como en este blog no hay tapujos, presentaré un capítulo de los más extremos de esta serie, que se presentaba en MTV. El tema del auto-toqueteo, "leche-bebés" curativos y un pepino psicótico.

octubre 02, 2007

Dulce venganza, añorada venganza

"Yo sé de hoy. Festeja mientras puedas, pues la venganza es un plato que se sirve frío. Cuando menos lo esperes... Yo tendría miedo; miedo de no saber cómo, cuándo y dónde, pero tener la absoluta certeza que habrán de vengarse de mí. Cuando menos lo esperes, mujer..."
Sentado desde lo alto, nuestro protagonista lo juró como si ella estuviera ahí. Estaba tranquilamente esperando el momento justo para llevar a cabo su tan añorada venganza. Su mirada estaba perdida en el horizonte de la ciudad.

Hasta en las mejores familias

Nunca podría negarme a las amables y lactantes peticiones del Vicepresidente de facto del Consejo de Alumnos del ITAM, mi querido amigo, colega y yunquista, Carlos Martínez Velázquez, quien se mantuvo intrigado por el homenaje antañero a Carmen Salinas y la carencia de información sobre una belleza digna del surrealismo mágico. Me refiero al show, que alguna vez condujo Carmelita, Hasta en las mejores familias.

La primera vez que tuve un encuentro con la dichosa frase "Hasta en las mejores familias", fue en una plática con mi familia por parte de madre que, como fehacientes representantes de las "buenas conciencias y la moral exacerbada", criticaban a algún prójimo. En determinado momento, la más intensa de mis tías cerró la sanguinaria crítica con un "Es que eso pasa hasta en las mejores familias". La anterior escena ocurrió en algún momento de mi infancia. Quién iba a decir que, con el paso de los años, habría de toparme con un show nombrado "Hasta en las mejores familias", el cual -como ya decía- es dignísimo de este blog surrealista mágico. Entre los conductores de dicho programa se encontraron bellezas de la cultura pop mexicana como Carlos Bonavides "Huicho Domínguez", Francis y nuestra Doña Carmen. (Nomás pa' que vean que había calidá.) Creo que ninguna descripción podría ser más acertada que la que aparece en el sitio especializado en medios Imdb.com, los dejo con esta joya descriptiva:

The first time I saw this show I could not believe how "Carmen Salinas" was chosen to present this show. Neither she had the skills to be a presenter nor manage guests on the set. On the other hand, Carmen Salinas' Spanish language is extremely poor. Also, she is not intellectually capable to be a mediator among her guests. The topics were disgusting and sensationalistic, showing human beings misery and the decadence of a society that needs to express its feelings and problems to others who are helpless as Carmen Salinas is. "Hasta en las mejores familias" has been the worst talk show I have seen in my life. I would define it as the most grotesque show in the Hispanic television.

Mitos

"Jesúúús."

Mito creado por mi persona, según Carlos Martínez Velázquez.

(Patrocinado por chistes de La H. Facultad Menor de Ciencia Política: Hacemos de su vida un paseo fascinante por los artilugios mágicos de la "politología".)